El golpe aéreo peruano que obliga a Chile a redefinir su estrategia
El equilibrio aéreo en el Cono Sur acaba de sufrir su mayor sacudida en décadas con la reciente compra peruana de 24 cazas F-16 Block 70 por un monto de USD 3.500 millones. Esta adquisición posiciona a Lima para tener la Fuerza Aérea más moderna de Sudamérica, desplazando a Chile de una supremacía que mantuvo sin contrapeso durante más de dos décadas.
La llegada de estos nuevos Vipers no es una simple evolución incremental. Gracias a la incorporación del radar AESA APG-83, un piloto peruano ahora podrá detectar a los actuales F-16 chilenos antes de ser visto, disparando primero y con mayor precisión. Mientras Perú consolida este decisivo salto generacional, nuestro país enfrenta un escenario complejo marcado por recientes recortes de USD 38,4 millones en el presupuesto de sus Fuerzas Armadas.
En Sciat Facere entendemos que la disuasión no se sostiene con el recuerdo de lo que alguna vez se tuvo, sino con capacidades operativas reales y creíbles. Hoy, Chile cuenta con una estrecha ventana de tres a cinco años para tomar decisiones de inversión urgentes antes de que esta nueva flota alcance su plena capacidad. Frente a este escenario, no actuar dejó de ser una opción neutral para convertirse en la decisión estratégica de aceptar la inferioridad.