Incumplimiento estratégico: el error de dejar la comunicación fuera del poder

En los pasillos alfombrados del poder corporativo ocurre una paradoja que desafía la lógica empresarial: se invierten fortunas en consultoría estratégica, pero se relega a los equipos de comunicación a roles decorativos. Augusto Scarella, CEO de Sciat facere, analiza este fenómeno en su más reciente informe, planteando que esta miopía organizacional no es un descuido fortuito, sino un síntoma de patologías estructurales que la ciencia política explica con precisión quirúrgica.

El reporte profundiza en conceptos como la «racionalidad limitada» y el «isomorfismo institucional» para revelar por qué tantos líderes prefieren la ilusión del control técnico antes que admitir que no dominan su propia narrativa. Al excluir a los estrategas de la comunicación del círculo de decisiones clave, las compañías terminan cediendo a terceros -competidores o críticos- el poder de definir su propia realidad.

Esta lectura es una invitación a cuestionar las jerarquías invisibles y a entender que, en la era de la información, la comunicación no sigue a la estrategia, sino que es la estrategia misma. Sin esa voz en el C-level, las empresas se arriesgan a ser, en palabras de Shakespeare, cuentos llenos de ruido que no significan nada.