Canas y chalecos anticorte en el nuevo escenario normativo

Hay un actor fundamental en nuestra cotidianidad que quedará en el centro de un delicado cruce legal a partir de los próximos años. Se trata de los guardias de seguridad mayores de 60 años.

Por un lado, la Ley 21.659 de seguridad privada exige estándares estrictos de idoneidad física y psicológica, además de obligar al uso de implementos de protección como el chaleco anticorte. Por otro, la nueva Ley 21.822 Integral de las Personas Mayores prohíbe tajantemente la discriminación por motivos de edad y consagra el derecho a un empleo digno.

El desafío para las empresas es resolver este puzzle normativo sin vulnerar derechos ni enredarse legalmente al momento de contratar.

La clave estratégica radica en evaluar las capacidades objetivas del cargo y no utilizar el cumpleaños como un filtro de exclusión. Para entender las prácticas que ahora están prohibidas y descubrir las ventajas operativas que trae la nueva figura del contrato del trabajador adulto mayor, este análisis desglosa la información vital para los tomadores de decisión.